Tras la histórica derrota ante Venezuela en la final del Clásico Mundial de Béisbol 2026, los integrantes de la selección de Estados Unidos mostraron una mezcla de frustración por el resultado y respeto por el nivel mostrado por la Vinotinto.
Aquí tienes el resumen de las declaraciones más destacadas del equipo estadounidense:
Mark DeRosa (Manager de USA)
El estratega reconoció que el equipo venezolano fue un rival implacable durante todo el torneo. En sus declaraciones tras el juego, destacó que Venezuela jugó un béisbol sin fisuras y que su cuerpo de lanzadores fue capaz de contener a una de las alineaciones más poderosas del mundo. Admitió que, aunque su equipo dio pelea hasta el último out, la ejecución de los venezolanos en los momentos apremiantes fue superior.
Aaron Judge (Capitán de USA)
El capitán de los Yankees y de la selección estadounidense generó mucha repercusión con sus palabras antes y después de la final. Judge afirmó que la atmósfera de este torneo y la pasión de los fanáticos representan algo más grande que cualquier otro evento, comparando la intensidad incluso con la Serie Mundial. Tras la derrota, se mostró visiblemente afectado pero elogió el «flair» y la energía de los jugadores latinos, mencionando que ese espíritu es lo que hace especial a este torneo.
Nolan McLean (Lanzador abridor de la final)
El joven lanzador, quien fue una de las sorpresas en la rotación de DeRosa, comentó sobre la dificultad de enfrentar a una ofensiva tan inspirada. Reconoció que bateadores como Maikel García y Wilyer Abreu no perdonaron los errores y que el ambiente en el estadio, mayoritariamente a favor de Venezuela, hizo que la presión fuera máxima en cada pitcheo.
La narrativa de la «Frialdad» vs. «Pasión»
Varios jugadores estadounidenses comentaron sobre las críticas que recibieron durante el torneo por su estilo de juego más «serio» o calmado en comparación con las celebraciones y bailes de los venezolanos. Algunos integrantes del equipo señalaron que, aunque su enfoque es más reservado, el deseo de ganar era el mismo, pero que esta vez la «magia» y el impulso emocional estuvieron del lado de Venezuela.