Esta crítica frontal provocó una reacción inmediata en las redes sociales, donde se debate intensamente sobre los límites entre el periodismo deportivo tradicional y la nueva era de los creadores de contenido. Por un lado, un sector de la audiencia respalda la postura de Abriendo Sports, argumentando que la farándula y la búsqueda de contenido viral pueden distraer a los jugadores en un torneo de alta exigencia donde la concentración es fundamental. Consideran que el acceso privilegiado de figuras ajenas al deporte desvirtúa la seriedad del evento. Por otro lado, los defensores de Alofoke sostienen que estas críticas nacen del resentimiento de los medios convencionales ante el alcance masivo de las nuevas plataformas digitales.
Afirman que su presencia ayuda a globalizar el béisbol y a conectar a los deportistas con un público más joven que no consume programas de análisis técnico. El conflicto pone de manifiesto el choque cultural entre la vieja escuela de la comunicación y el marketing de influencia, transformando un debate sobre protocolo en un fenómeno viral que compite en atención con los resultados del diamante.