El análisis del orden al bate en ese momento crucial permite entender mejor la precaución de Omar López en la tercera base. Tras el empate, los siguientes en el turno eran Luis Arráez y José Altuve, dos de los bateadores con mayor capacidad de contacto en todo el torneo.
Tener a corredores en posición de anotar con Arráez al bate es estadísticamente una situación de alta probabilidad de éxito. Si se arriesgaba a Wells en el plato y era sentenciado out, la entrada terminaba y se perdía la oportunidad de que los mejores productores de la alineación trajeran la carrera de la ventaja con un hit limpio.
Al retenerlo, el cuerpo técnico se aseguró de mantener la presión sobre el pitcheo de Italia, confiando en que el contacto de Arráez o la experiencia de Altuve completarían la remontada sin regalar un out evitable en las bases. Fue una apuesta por la jerarquía de los bates venezolanos en lugar de una jugada de riesgo físico para el corredor.
Esa jugada ha generado mucha polémica en las últimas horas porque parecía el momento ideal para tomar la ventaja. Al retener a Wells en tercera base, el cuerpo técnico probablemente priorizó asegurar el empate en lugar de arriesgar el out número tres en el plato, especialmente considerando quién venía a batear después.
La lógica de Omar López en situaciones de alta presión suele ser no regalar outs en las bases si el corredor no tiene una probabilidad de llegada superior al 70%. Al quedarse en la antesala, se garantizó que el juego se igualara con el siguiente contacto, aunque se perdió la oportunidad de irse arriba en ese mismo instante.
Es una decisión de fundamentos conservadores que busca estirar el juego y confiar en el relevo, pero es comprensible que muchos aficionados prefieran la agresividad en una instancia tan definitiva del Clásico Mundial.